6 de abril de 2009

Pequeña historia de las matrioshkas rusas

No es una historia muy larga, y existen varias versiones del nacimiento de estas muñequitas. Algunos cuentan una vieja leyenda, de más de doscientos años, y atribuyen el nacimiento de este juguete en Rusia a un instrumento japonés hecho con la misma tecnología, con madera de tilo. Los japoneses colocaban un instrumento más pequeño dentro de otro más grande para poder guardarlos con más facilidad. Otros cuentan la historia de dos hermanos que fueron un día al bosque. La niña, Matrioshka, se perdió entre los árboles y nunca la encontraron. Su hermano, con intención de llenar el vacío que había dejado su hermana comenzó a hacer muñecas de madera. El niño hacía las muñecas huecas y cada vez, hacía las muñecas más grandes que las anteriores. Así comenzó a guardarlas una dentro de la otra y de la otra…


3 de abril de 2009

Del amor a las flores

¿Para qué sirven las flores además de para adornar los campos? Pues las flores sirven para dar color a nuestra vida.

Tenemos que amar las flores, porque amarlas es camino profundo. Distinguirlas- aprenderlas- por sus nombres, o llamarlas con un nombre de nuestra invención: aprehéndelas por su diseño, por su perfume, por su coloración, por el temblor de su modestia o por la gloria de su esplendor.
Tenemos que llenar constantemente el alma de jardines, y regarlos cada noch
e con el rocío del dolor.
Adaptación del texto de David Mejia Velilla, "Pequeño Eliot".


2 de abril de 2009

Superar la crisis

En todas las épocas ha habido crisis y siempre las hemos superado. Como dijo Albert Einstein:

No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias.
Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado. Quien atribuya a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El problema de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos. Sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay meritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.
Hablar de Crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla.


Hace un par de años cuando Strarbucks comenzó a sentir la crisis y lanzó su primera campaña publicitaria en televisión, quizá no fue la mejor solución y no consiguió el resultado previsto, pero por lo menos consiguió robarnos una pequeña sonrisilla. Aquí tienes uno de los spots:

31 de marzo de 2009

Nuevo anuncio de Chanel No.5



La actriz Autrey Tautou, más conocida como “Amélie”, ha protagonizado una película sobre Coco Chanel que se estrenará el 22 de abril de este año.


¡Y no sólo eso! También actúa en el nuevo anuncio de Chanel No.5, dirigido por el cineasta Jean-Pierre Jeunet, que realizó el spot de Nicole Kidman.


El anuncio del perfume narra el encuentro entre dos desconocidos que se conocen enel Orient Express cuando viajan de París a Estambul. Se estrenará el próximo 5 de mayo, justo en el 88 aniversario del nacimiento del perfume y casi cinco años después del spot protagonizado por Nicole Kidman. Estas son algunas imágenes del spot:

17 de marzo de 2009

Tan belle ideé






14 de marzo de 2009

Adaptación “Dígale que la quiere mucho” José Francisco Sánchez


No contaba con eso. No contaba con que las siete y media de la mañana, el aire de Cartagena de Indias fuera el mismo que me había recibido diez horas antes en el aeropuerto: un aire denso, espeso y húmedo. A las nueve y cuarto ya estaba derrotado, parado en medio de una calle agitada. “Va, renuncio a conocer Cartagena, otro año será”, y levanté el brazo para detener el taxi.

-Al hotel Caribe, por favor.

-Sí, señor. ¿Americano o alemán?

Mira éste, pensé. Ya empezamos. Se ve que conoce bien a los españoles y sabe con quién debe confundirnos. Reconozco que me dejé llevar por los prejuicios que me obligan a desconfiar de los peluqueros y de los taxistas. Son dos gremios que siempre te dan la razón, aunque les diga lo contrario de lo que piensan. Me equivoqué una vez más. Eduardo, el taxista, me convenció para que visitase la ciudad con él, por un precio muy bajo, que incluía el viaje hasta el aeropuerto.

Callejeamos por el casco antiguo, recorrimos las murallas y nos fuimos a comer a La Boquilla.

-¿Pero, qué es eso de La Boquilla, Eduardo?

-Una vaina típica de aquí.

-Pues vamos.

Y La Boquilla, gracias a Dios no era una vaina para turistas –de hecho no había ninguno-, sino una playa enorme de accesos estrechos y atascados por algún autobús.

Diluviaba. Recorrimos la calle de arena en taxi. Eduardo buscaba un lugar que no encontró. A mí todos me parecían iguales. Eduardo pidió:

-Arroz con coco y cerveza fría.

-Lo mismo para mí.

Eduardo hablaba sin parar, quería asegurarse de quién era, qué hacía, adónde viajaba…

-Pues cuando vaya usted a Nueva York, tiene que llamar a mi esposa.

-¿Vive en Nueva York?, ¿están separados?

-No, no, no estamos separados, pero tenía que comprar un carro nuevo y surgió la necesidad de un trabajo de un hotel de Nueva Jersey. Un familiar que trabajaba allí nos avisó que había un trabajo, y decidimos que ella fuera ocho meses para juntar la plata. ¿La llamará usted?

-Pero Eduardo, ¿Yo qué voy a decirle?

Usted la llama: “¿Doña Carmen Salcedo?”. Y entonces ella s extrañará: “¿Quién es?”. (Decía todo esto sin mirarme, soñándolo). Y usted: “De aquí, de Nueva York”. Y ella se asustará y dirá: “¿Quién llama?” Y usted: “Eduardo Pastrana”.

-¡Pero hombre, cómo voy a decirle que soy usted!

-Y entonces ella dirá: “¿Eduardo?”. Y usted le dice: “Bueno, soy un señor español muy importante, y Eduardo me hizo un servicio muy bueno en Cartagena.” Y entonces ella: “¡Ay! ¿Y qué dice Eduardo? ¿Cómo está?”.

Se puso entonces las gafas de sol, como quien se pone un vestido para tapar sus vergüenzas. Aclaró la garganta y siguió hablando muy despacio.

-Entonces usted le dice: “Eduardo me manda decir que la quiere mucho, y que está muy arrepentido de haberla dejado marchar y que…

Estábamos mojándonos, pero no nos movimos. Él seguía dictándome una llamada telefónica a su mujer. Y yo me sentía un imbécil ante aquel hombre arrepentido. Hubiera querido robarle alguna parte de su sufrimiento.

Eduardo, lo siento. Nadie contestó las llamadas telefónicas que hice a ese número desde Nueva York. No te he fallado. Te aseguro que siempre llamé a las horas que me dijiste.

13 de marzo de 2009

Tan simple como de decir hello!

A veces cuesta mucho decir "hola", pero "hola, de verdad". No dejes de decir "hola" porque la gente llama y dice: "Hola".




11 de marzo de 2009

He encontrado en un blog estos dibujos tan ideales:

Si quieres visitar el blog es Fifi Lapin. Sólo me queda felicitar a su autora por sus ilustraciones.

10 de marzo de 2009

Isak Dinesen

Durante la Segunda Guerra Mundial, lejos de África, Isak Dinesen:
"La gente trabaja mucho para asegurarse un porvenir, yo daba a mi mente trabajo y preocupaciones, en mi intento de asegurarme el pasado" (Sombras en la hierba)

Y, es que han hecho más por mí las novelas que los libros de texto...

9 de marzo de 2009

CONVERSE this is not a shoe