Tenemos que amar las flores, porque amarlas es camino profundo. Distinguirlas- aprenderlas- por sus nombres, o llamarlas con un nombre de nuestra invención: aprehéndelas por su diseño, por su perfume, por su coloración, por el temblor de su modestia o por la gloria de su esplendor.
Tenemos que llenar constantemente el alma de jardines, y regarlos cada noche con el rocío del dolor.
Adaptación del texto de David Mejia Velilla, "Pequeño Eliot".
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3 de abril de 2009
Del amor a las flores
¿Para qué sirven las flores además de para adornar los campos? Pues las flores sirven para dar color a nuestra vida.
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David Mejia Velilla,
flores
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